Hoy ha sido un día muy productivo, esta mañana me llamó la tutora de Saúl, aconsejada por el orientador para decirme de los progresos de Saúl, dice que esta haciendo mucho esfuerzo para comportarse y que lo esta consiguiendo, de hecho el aula de convivencia abierta este mes, (después de la lata que he dado) Saúl no la ha estrenado todavía, ¡¡olee!!
Mi pregunta ha sido evidente: ¿los docentes del centro están poniendo de su parte para que Saúl este más tranquilo?
Un largo silencio…
En mi tierra se dice que el que calla otorga, ¿no? Pues eso cambio de tema radical jajaja.
Después teníamos cita con la psicóloga en la USMI, Araceli se ha quedado muy sorprendida del cambio de Saúl, una vez ha hablado sola con él me ha hecho entrar a mí y me ha preguntado que estaba pasando, le he contado todos los cambios, le he hablado de todos vosotros, de todo el apoyo y la fuerza que me transmitís, (parecía que la consulta era para mi jajaja) me explaye y me ha venido genial porque de todo lo hablado durante más de una hora he sacado una conclusión:
¿Aceptamos a nuestros hijos como son?

¿Nos aceptamos a nosotros mismos?
Aunque parezca algo sencillo no lo es, si nos paramos a mirar atrás o simplemente lo que tenemos en casa, en los amigos, en la familia os daréis cuenta de lo que estoy hablando.
Mi mayor problema con Saúl siempre ha sido el mismo, la gente lo rechaza con “etiquetas”
Es malo, Menudo bicho, No hace caso…etc.
Y lo más grave llega cuando tu propia gente te lo esta despreciando y echando de lado y encima no lo vemos o no lo queremos ver.
En parte casi asumimos que de alguna forma estamos condenados de por vida ya que todo el mundo te esta diciendo lo que tu no ves, ¿tendrán razón?
¿No ves que no esta enfermo? Te esta chuleando, pero este cabron a mí no me chulea ¿¿?? Solo tenía 5 años…
¿Hasta que punto nos dejamos llevar por los demás?
Se supone que tu familia esta contigo, te apoya y no deberían decirte: como no lo metas en un internado te va a amargar la vida ¿¿Cómo?? Un hijo no viene a amargarte la vida, la vida la amargamos los mayores, los que actuamos a mala leche, un niño solo copia los patrones de conducta de los mayores, pero también se revelan, también piden afecto de los demás, también quieren ser escuchados y no solo regañados pero son los únicos que aceptan a la gente como es sin cuestionarles nada, hasta que crecen claro.
Mi amigo/hermano Iván me esta hablando mucho de la aceptación y él es el primero que después de mas de 2 años ahora ha aceptado a Saúl como es, le ha costado mucho trabajo, ellos se “soportaban” ahora una vez lo ha aceptado puede mantener una conversación con él y lo mas importante son capaces de darse un gran abrazo y aceptarse como son.
Os parecerá una tontería pero este gesto me ha hecho abrir los
ojos, otras personas que no conocía están aportando mucho a mi vida, amigos que desde el primer día han conectado muy bien con los niños, se me cae la baba de verlos jugar (su padre nunca lo hizo)
Esto me ha hecho pensar mucho y tomar decisiones un tanto drásticas: Es mi casa y son mis hijos a si que el que no los acepte, no nos acepte tal como somos mejor que no venga a casa porque no pienso volver a consentir un desprecio hacia ninguno de mis hijos.
Somos una FAMILIA sin la figura de un hombre, pero una familia y como tal nos merecemos un respeto y mis hijos lo merecen tanto o más que cualquiera independiente de la edad que tengan.
Algunos pensareis esta mujer se ha vuelto loca, NO, no me he vuelto loca, solo tenéis que mirar vuestras casas para saber de que hablo, ¿cuantos de vosotros estáis descubriendo que os dejáis llevar por otras personas? Pueden ser tonterías que acumuladas son un verdadero problema.
Bueno gracias a todo este proceso de aceptación me atreví a inscribirme en un curso de peluquería subvencionado por la Junta de Andalucía, el INEM y el ayuntamiento de Mijas, corresponde a un FP2, casi 1200 horas de curso, pues ayer me llamaron para decirme que estaba aceptada y que fuese cuanto antes que el curso había empezado ya,¡¡¡ oleé!!! Precipitado sí, pero ya me he organizado con la mayor y Saúl me ha dicho que me ayudara para que yo pueda estudiar, hemos empezado genial.
Yo te acepto como eres…
Y tú… ¿Te aceptas?