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Noche De Fiesta

Este relato esta basado en un hecho que ocurrió  en Alicante, dicen que es una leyenda urbana, ahí queda que cada cual saque sus conclusiones.

Los nombres son ficticios y para redactarlo me he metido en la piel de esa pobre chica, Eva tenía 23 añitos, tiene un mensaje que recomiendo le prestéis mucha atención, advierto que puede herir la sensibilidad del lector a pesar de ser solo un relato, el resultado ha sido este:

Las 8 de la tarde y super aburrida, no tengo con quien salir, voy a llamar a un par de amigas:
¿Lola? hola guapa, ¿salimos un rato?
-Lo siento Eva, he quedado con Mario esta noche, si acaso mañana.
-OK, no te preocupes llamare a Silvia, chao.
-Chao
¿Silvia?
-Hola Eva, te iba a llamar ahora, ¿te acuerdas del chico aquel que te comente?
-Si, claro
-Que ilusión me ha llamado y salimos esta noche, pero dime Eva ¿que querías?
-Nada Silvia no te preocupes y diviértete, mañana hablamos, chao
-Chao.

Bueno pues no pienso quedarme aquí toda la noche, me voy sola, total es la disco de siempre y no me sentiré sola, igual hasta ligo y mañana les daré envidia a mis amigas, jajaja.
A eso de las 10 llegue a la discoteca, yo tenia razón todos me han recibido muy bien y me quedo en la barra hablando con Javi, un camarero muy atractivo pero con novia, que pena…

laser_tiesto_7mei-Oye Javi, ¿Quién es ese que entra?
-Ni idea, es la primera vez que viene, ¿te ha gustado eh?
-Ufff esta para comérselo!!! Veras como me lo ligo.
-Ten cuidado que no te puedes fiar de nadie, hay mucho loco suelto.
-No te preocupes ya soy mayorcita para saber lo que hago.

Lo mire a los ojos cuando con la mirada inspeccionaba la zona, y se fijo en mi, me guiño un ojo a lo que yo correspondí con una de mis mejores sonrisas, capto la indirecta y vino derecho hacia mi, ufff que nervios me entraron, hacia mucho que no sentía esa sensación en el estomago.

-Hola eres preciosa, me llamo Santy, ¿te apetece una copa?
-Encantada Santy, yo me llamo Eva, no suelo hablar con desconocidos, pero acepto esa copa.

Pasamos una velada genial, Santy era el sueño de cualquier mujer, atento, cariñoso, buen bailarín…
Pusieron una pieza de música lenta y salimos a bailar, sus manos eran firmes y delicadas, me abrazo y empezó a susurrarme al oído cosas preciosas a la vez que me llenaba de besos, me propuso ir a su casa a lo que accedí encantada, salimos abrazados y riendo, Javi me llamo cuando salía:

-Eva ten cuidado no me gusta ese tipo.
-No te preocupes Javi, mañana te llamo para decirte que soy la mujer más feliz del mundo.

Le di 2 besos y me colgué del brazo de mi chico, al subir al coche1364640297_l me dio un beso que casi me deja sin sentido, pero me sentía rara, estaba como mareada.

-Santy no se si será el beso, jajaja pero me siento mareada.
-No te preocupes mi niña, estas en buenas manos, yo cuidare de ti.

El mareo cada vez era mas fuerte sentía nauseas, Santy me ofreció agua la cual bebí con mucha ansia, me sentó peor el agua, dios me sentía morir…

Un frío mortal me despertó, ¿Dónde estoy? ¿Por qué hace tanto frío?
Poco a poco fui tomando conciencia de donde estaba, era un cuarto de baño y yo estaba en una bañera casi cubierta de hielo, ¿Qué hago aquí? ¿Qué es esto?

Mire a mi alrededor y no había nadie, trate de moverme y sentí un dolor en la espalda punzante, me maree casi pierdo el sentido, trate de relajarme y entonces fue cuando ví el móvil al alcance de mi mano, lo cogí y llame al 112.
-¿Dígame?
-¿Hola?
banera_hielo-copia-Estoy muy asustada, me he despertado en una bañera llena de hielo y me duele mucho la espalda.
-Señora trate de relajarse y dígame donde esta, ¿Cómo se llama?
-Eva, no se donde estoy, aquí no hay nadie, no se como he llegado aquí.
-No se preocupe y no corte esta llamada trataremos de localizar la llamada, pero dígame ¿Por qué le duele la espalda?
-No lo se.
-¿Hay espejo en ese baño?
-Si.
-¿Puede levantarse?
- Estoy algo mareada, pero creo que si puedo.
-Muy bien levántese despacio y mírese la espalda en el espejo, pero no deje el móvil en ningún momento, estamos localizando la llamada, ya casi esta localizada, no tenga miedo.
-¡¡Dios mió!!
-No suelte el móvil, ¿Qué ocurre? No deje de hablar, Eva, Eva dígame algo..
-Tengo dos cortes a la altura de los riñones, ¿Quién me ha hecho esto? ¿Por qué yo?
-Eva, escúcheme atentamente, vuelva a meterse en la bañera y cúbrase con el hielo, ya hemos localizado la llamada y esta una ambulancia de camino, en pocos minutos están ahí, Eva no llore, vera como todo sale bien, ya están llegando mis compañeros, y por lo que mas quiera no cuelgue, no deje el móvil.

portada-copiaGracias a la rapidez de la ambulancia, bomberos y policía sigo viva, ¿pero que sentido tiene estar viva enchufada a una maquina? Santy o como quiera que se llame me quito los riñones con una perfección de un cirujano profesional, tuvo la delicadeza de dejarme el móvil cerca para que pudiese llamar a emergencias, según me explico la policía el no quería matarme, solo quería mis riñones para traficar con ellos, me hizo dos cortes muy limpios por lo que dedujeron que es un cirujano, di la descripción de el pero seguramente a esas horas ya estaba fuera del país.

A los pocos días de estar ingresada la siguiente noticia me llego por parte de los médicos:
-Eva tenemos que darte una noticia que no sabemos como la tomaras por lo que te presento al doctor Martínez un gran profesional de psiquiatra que te ayudara en todo lo que necesites.
-Venga doctor, dígamelo ya, voy a morir, ¿verdad?
-No Eva, no vas a morir, estas embarazada.
-¿Cómo? Doctor no gaste esas bromas conmigo, no puede ser, no he mantenido relaciones con nadie hace tiempo.
-Eva fuiste violada por el mismo que te quito los riñones.

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“Doña Cerveza”

borracho

Supongo que no tengo ningún derecho a quejarme, ahora veo cuando daño hice a la gente que me quería…

Después de 16 años tuve la desfachatez de estar durante 4 meses buscando a la primera mujer de mi vida, no se porque en su día la deje y no se porque volví a buscarla sabiendo que iba a joderle la vida.

Yo me acababa de separar y no podía estar solo, necesitaba a alguien que me mantuviese limpio y alimentado en todos los sentidos y allí estaba Susi esperándome con los brazos abiertos como si nunca la hubiese dejado.

Susi hacia 9 años que se había divorciado, vivía sola con sus hijos, trabajaba y a su manera era feliz, el llegar yo fue su mayor dolor de cabeza y aun así me acogió, me amo, me mimo, me cuido y la correspondía con desprecios hacia sus hijos y hacia ella misma.

Nunca habían paseos en familia ya que “la peña”, los amigos y la cerveza ocupaban mi tiempo los fines de semana, bueno para ser sinceros la semana completa ya que llegaba a casa agarrandome por las paredes y a las tantas de la noche y no había cosa que me jodiera más que llegar y encontrar a Susi con una sonrisa, me ayudaba a desvestirme y me metía en la cama.

¡Odiaba esa expresión!

¿Por qué tenia que ser tan buena conmigo?

Encima mi familia no la quería porque era divorciada y tenía hijos, ojala algún día lleguen a ver que ella ha sido la única que de verdad me ha querido, me explico:

Mientras mi “familia” me compraba cervezas ella iba y venia a médicos buscando ayuda para mí, mi compañero me machacaba todos los días diciéndome que ella no se merecía el trato que yo le daba, cuando intentaba hablar yo le pagaba con silencios castigadores, me acostaba y al día siguiente ¡nuevo!

Un día después de que Susi intentara hablar conmigo muchas veces, me dijo que me dejaba que iría a solicitar abogado para pedir el divorcio, que no aguantaba mas, que podría luchar contra una mujer pero nunca contra la cerveza, se daba por vencida, su lucha con ella había terminado, a todo esto habían pasado 8 años…

Se que con esta carta no voy a conseguir nada ya que Susi nunca me guardo rencor, solo quería vivir dignamente y sin miedos, pero claro eso lo veo ahora, es tarde para volver atrás, es tarde para pedir perdón, es tarde para volver a la vida ya que nunca escuche sus palabras, me decía siempre:

“Me dolería que te mataras, pero mas me dolería que hicieras daño a un ser inocente por ir borracho”

No se que ocurrió cuando se me puso delante aquel coche, no recuerdo que paso cuando sentí que daba vueltas y ese golpe ensordecedor, yo iba bien salía de cenar con los colegas y lo pasamos de escándalo…pero cierto es que fuese como fuese Susi siempre tuvo razón espero no haber hecho daño a ningún inocente.

Susi ojala algún día encuentres a esa persona que te haga feliz, te ame y te valore como te mereces, a ti te gano la partida la cerveza pero a mi también…

Alfredo.

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Un Amor Imposible

Un amor imposible
Que me arranca el alma
Tú presencia…
Tú porte…
Tú condición…
No me dejan alcanzarte
Mi bella dama de amor
Cogida vas de su brazo
Tus ojos…
Tú mirada triste…
Tú pena la siento yo.
No dejes que llore tu alma
Mi bello ángel de amor.
Siente el aire en tus mejillas
Son besos que te mando yo.
Levanta tu mirada
No llores mi bello amor
Que son besos del alma
Para llenar tu corazón.

Pablo

Mientras Pablo velaba el cuerpo de Maria una lagrima resbalo por su mejilla.


Le parecía imposible que su gran Amor estuviese allí tendida sin moverse, sin vida, parecía un ángel dormido y estaba tan bella como siempre, hasta parecía que sonreía, no podía ser cierto, era un mal sueño del que tenia que despertar ya, pero no despertaba…


Maria no cumplió su promesa…


Una voz lo saco de sus pensamientos.


-Hay que ver que pena, verla ahí tan joven…


Pablo no pudo articular palabra y se abrazo a su madre y lloro como un bebé.


-Llora mi niño, saca toda esa rabia, no podías hacer mas, le diste todo el amor que una mujer podría soñar, mírala hijo, mira su sonrisa, se fue feliz.


Cuando Pablo y Maria se conocieron basto una mirada para que los dos se enamorasen, aquella mañana fue mágica para ellos a pesar de la frialdad de la sala del hospital.


Maria tenía 17 años y Pablo apenas 19.


“Sala de Oncologia” (era lo que ponía en el cartel de la sala)


Ante la mirada de Pablo, Maria se sonrojo, no se sentía bonita, se coloco el pañuelo de la cabeza como si de pelo se tratase, pero su sonrisa era pura y limpia y toco el alma de Pablo.


Pablo tenia la mirada triste, no entendía como con 19 años podía tener cáncer, un niño que no fumaba, dedicado a sus estudios y a su madre, una señora viuda que solo vivía por el, la depresión estaba haciendo acto de presencia en el.


Maria era una niña extrovertida que siempre tenía una palabra amable y una gran sonrisa, un torbellino en el hospital que iba recorriendo todas las habitaciones alegrando los corazones de los más pequeños, les contaba cuentos y jugaba con ellos.


Se acerco a Pablo y le dijo:


-¡Hola!, me llamo Maria ¿y tu?

-Pablo.

-¿Por qué estas triste pablo?

-Vaya pregunta… ¿Tu que crees? No es grato que te digan el tiempo que te queda de vida.

-¡Ah! ¿Es por eso?

No te preocupes, no morirás nunca, yo te diré el secreto…


¡Maria! Vamos cariño te toca entrar.


-Pablo seguiremos hablando, ahora he de irme, ¿es tu primera sesión de quimio?

-Si.

-Pasare pronto a verte, yo me recupero enseguida.


Le dio un gran beso en la mejilla y se perdió de su vista detrás de una puerta.


Su madre leía un libro y observo la escena, se alegro su corazón cuando vio sonreír a su hijo, hacia mucho que no lo veía sonreír…


Pasaron 2 días hasta que volvieron a encontrarse y desde ese momento se hicieron inseparables, pasaban el día hablando, riendo y daban largos paseos por el jardín del hospital, allí bajo un gran árbol se declararon su amor y Maria le hizo una promesa a Pablo:


“Ella no moriría nunca para el”


Pablo la miraba a través del cristal y no daba crédito a lo que veía, Maria seguía allí sin moverse, le decía has faltado a tu promesa, me has dejado solo…


Sintió un escalofrió y como si alguien se le acercara por detrás, se volvió y no había nadie, (el pidió que lo dejaran solo con Maria unos minutos) volvió a mirar a Maria y le siguió diciendo:

-No me dejes aquí, llévame contigo, ya que no cumpliste tu promesa, llévame contigo.


Un frío intenso le volvió a recorrer la espalda, pero de momento empezó a sentir mucho calor al ver como delante de sus ojos apareció una gran bola de luz que empezó a tomar forma.


¡Maria!


No podía ser, Maria seguía tendida en el ataúd rodeada de flores, pero a la vez estaba a su lado, tenía una melena preciosa pero la sonrisa era la misma, era un ángel.


¿Maria eres tú?


-Si, mi amor soy yo, jamás falto a una promesa, te dije que siempre viviría para ti.

- No es posible, me estoy volviendo loco.

- Pablo ahora debes luchar, debes seguir el trabajo que yo he dejado a medias, ayuda a esos niños, yo seguiré a tu lado, no faltare a mi promesa pero ahora debes seguir tu.


Pablo se dejo caer en un sillón, las piernas no aguantaban el peso de su cuerpo, se repetía una y otra vez que no podía ser, empezó a llorar como un niño y Maria le dijo:


-Llora mi amor porque esas lágrimas están limpiando la enfermedad de tu cuerpo, tu alma es pura y tu misión es dar luz a los corazones desolados, siempre viviré para ti.


Lo beso en la frente y desapareció.


Los días que siguieron, Pablo estaba más triste que nunca, fue a revisión, la sala de oncologia estaba más fría que nunca, el medico les dijo a el y a su madre que tenia una gran noticia que darles pero que no sabia como hacerlo, Pablo soltó un gran suspiro y dijo:


-¡Que bien! ¿Cuánto me queda?


-Milagrosamente mucho Pablo, nunca me había encontrado con un caso así, hemos repetido las pruebas.

Pablo… estas curado, no queda ni rastro de leucemia.


El medico seguía hablando pero Pablo no oía nada, en un rincón de la habitación se volvió a formar una gran bola de luz y Maria apareció de nuevo, sus ojos se llenaron de lágrimas y Maria le dijo:


-Ahora mi amor debes cumplir tu promesa, yo nunca moriré para ti.


El sonido de la megafonía lo saco de sus pensamientos:


“Doctor Martín… Doctor Pablo Martín” acuda a la planta de Oncologia…

“La peluquería”


Cuando Matilde se saco el titulo de peluquera, nunca pensó que algo que le gustaba tanto y le hacia tanta ilusión truncara su vida.


Monto su pequeño negocio, alquilo un local de unos 50m, suficiente para un lava cabezas, dos tocadores y 3 sillas para que sus clientas pudiesen esperar.


Cada día abría su peluquería con toda la ilusión del mundo, pero poco a poco le fue cambiando el carácter, sentía cosas que le daban miedo, empezó a sentir una profunda depresión.


Luis se empezó a dar cuenta de los cambios de humor de su mujer, trato de convencerla de que cerrase la peluquería pero Mati se negaba, era el sueño de su vida y ningún ser que ella no viese iba a conseguir echarla de allí.


Una mañana lavando a una clienta el agua se corto, sin darle mayor importancia siguió trabajando mientras Luis miraba de donde podría venir el problema, se dispuso a peinar a la clienta cuando el secador se paraba, cambio de secador, ahora este funcionaba bien, pero se volvió a parar, Mati empezó a ponerse nerviosa.


Lola (la clienta) se empezó a sentir mal y le decía:


-Mati aquí no estamos solos déjame así que yo no aguanto aquí dentro, me ahogo, ya vendré otro día.


En los días sucesivos cada día ocurría algo y las ojeras de Mati ya marcaban huella en su cara, y cada día tenia menos clientas.


Cada vez que levantaba aquella puerta rosa, Mati se transformaba y se obsesiono con limpiar, gastaba insecticidas hasta el punto de casi ahogarse, pero eso no impedía que una gran familia de cucarachas viviese cómodamente entre los rulos.


Llego a pensar que la casera era la que le gastaba bromas pesadas para que se marchara y le dejara el local libre.


Luis le propuso quedarse a pasar una noche dentro de la peluquería para pillar infraganti a la casera y así de esa forma Mati volvería a ser la misma de siempre.


-          Luis tengo mucho miedo, me siento como una ladrona.


-          No te preocupes cariño, veras como hoy se acaba todo, la cámara esta grabando y una vez la pillemos la denunciamos y todo habrá acabado.


-          Ojala sea ella y no esos espíritus que siento aquí dentro.


-          Mati si vengo ha hacer esto es para demostrarte que no existen esos espíritus, que solo están en tu cabeza, veras como la cámara delata al espíritu de carne y hueso, jajajaja. Bueno casi más que un espíritu firmo porque es una bruja. Veras como todo pasa pronto, solo estas cansada.


Mati frunció el ceño ante la risa de Luis, este la abrazo para que se tranquilizara y sintiera el cariño de su marido, en el fondo estaba preocupado, muy preocupado…



Un ruido ensordecedor los sacó de su momento de intimidad, uno de los sillones se giro bruscamente chirriando al girar, se hundió la tapicería como si alguien se hubiese sentado y se volvió a girar en dirección al espejo del tocador, este empezó a empañarse como si alguien respirase encima de el, apareció una frase:


- Es él, Luis.


Se quedaron paralizados observando la escena, Mati empezó a ponerse histérica, Luis le tapo la boca con la intención de relajarla, le decía al oído:


-Calla, estoy aquí, no es nada…


Su mano cada vez apretaba mas la pequeña cara de Mati, le estaba haciendo daño.


Mati en la lucha que tenia por desprenderse de la mano de Luis, lo miro de reojo…


¡¡Dios mió!! No era Luis,


¿Donde estaba su marido?


¿Quién le tapaba la boca?


Lucho con todas sus fuerzas por desprenderse de esa mano, en ese momento vio el hierro del toldo, le costo trabajo pero por fin consiguió cogerlo, un golpe seco en la cabeza de Luis hizo que este la soltara cayendo al suelo aturdido.


El pánico se apodero de Mati que ya no veía a su marido, se levanto, tomo aire y siguió golpeando a Luis.


-Mati soy yo, cariño para…


Pero Mati no oía nada, no veía nada, se cegó en golpear a Luis hasta que este dejo de moverse.


Mati se relajo y en ese momento empezó a oír sirenas, la puerta rosa se abría y se encendían las luces, la encontraron en un rincón, se mecía acurrucando a Luis, entre susurros, solo se la entendía una frase:


-Ya estas a salvo, no temas nada…

LA OLA

Mi amiga nos invito a comer a su casa, vivían en una de las torres más altas de la ciudad que estaba construida encima de una loma.

Había hecho obras y el piso se le había quedado precioso, mientras los niños jugaban en la habitación los hombres veían televisión y nosotras estábamos en la cocina.

Cristina y yo siempre hemos tenido una complicidad especial, la mayoría de las veces no nos hacia falta ni hablar, solo con mirarnos ya estaba todo dicho.

Desde el mirador del salón, había unas vistas impresionantes de la ciudad, el castillo de Santa Bárbara, con su perfil de la cara del moro era lo único que evitaba ver el mar en su totalidad, aun así las vistas cautivaban.

Preparamos la mesa y nos sentamos todos a comer, a mitad de la comida empezó a nublarse, se hizo casi de noche, nos llamo mucho la atención y la sobremesa la hicimos delante del mirador contemplando la tormenta que se había desencadenado, bromeábamos diciendo:

Ya puede caer lo que quiera aquí no llega el agua…

Pero según se iba desencadenando la tormenta yo comencé a dudarlo y a ponerme nerviosa, algo dentro de mi me decía que íbamos a presenciar algo que nos marcaría el resto de la vida.

Una de las veces cristina me miro y sintió mi preocupación, me dijo, estate tranquila que aquí estamos bien, yo no quería alarmarla y le sonreí quitándole importancia al asunto, pero mis ojos no se apartaban del mirador.

Jamás había visto llover de aquella forma, en un momento que aflojo la fuerza de la lluvia pude ver algo en el mar que me llamo mucho la atención:

Era como si el mar hubiese crecido, como si estuviese creciendo por momentos, me hice una señal mental en la ladera del castillo, justo a la altura de la cara del moro, así podría comprobar si los nervios me estaban jugando una mala pasada.

En el horizonte, el mar cambiaba de color, cada vez estaba más oscuro y cada vez estaba más alta esa raya…

No quería asustar a nadie, pero necesitaba saber si mi imaginación me estaba jugando una mala pasada, todos empezaron a decirme entre risas:

Eres única, tu y tus cosas, siempre estas igual…

Unos tres minutos mas tarde ya no fui yo la que dijo nada, el piso tembló bajo nuestros pies y la señal que yo había puesto en el castillo estaba superada con creces, una ola gigante se estaba tragando la ciudad…

La altura en la que estábamos era mucha pero, ¿Seria suficiente?

A NUESTROS MAYORES



Todos alguna vez nos hemos parado a pensar que será de nosotros cuando lleguemos a esa edad en la que ahora están nuestros mayores.

Pero también deberíamos pararnos a pensar si hacemos por ellos lo que realmente se merecen…

Ellos se han preocupado de lavarnos, cuidarnos y alimentarnos y cada cual a su manera nos han dado el cariño necesario para crecer felices.

Eran tiempos duros para ellos y aun así han hecho lo posible por darnos todo lo necesario, ellos a su vez han cuidado de sus mayores, la mayoría han tenido en su casa a sus mayores.


¿Quien tiene hoy en su casa a sus mayores?

Los mandamos a residencias para ancianos donde la mayoría de ellos mueren sin el calor de los suyos y preguntándose que han hecho tan malo en la vida para pagar así una vejez que se supone debería haber sido feliz y rodeada de los suyos.

Nos da asco lavarlos, cuando ellos nos lavaban sin reparos, se sienten trastos ya que los apartamos en un sillón, los mandamos callar y hemos perdido todo el respeto hacia ellos que se merecen.

Se les cae la baba… a los niños también y se la limpiamos.

¿Por qué no mirarles como niños?

Gracias a ellos estamos aquí, debemos tratarles como se merecen y no como trastos viejos.

¿Por qué hay personas que los repudian?

Ser mayor es volver a la infancia, disfrutar de la familia, pasear, contar historias, en definitiva:

¡¡Vivir!!

Y el que pueda vivir depende de nosotros…

Los utilizamos en beneficio nuestro, mientras trabajamos ellos cuidan de nuestros hijos, se me cae el alma a los pies cuando veo en un parque a una abuela/o con uno o dos niños, apenas se pueden mantener en pie y deben correr detrás de unos niños cargados de una energía que les falta a ellos.

Y cuando ya no pueden mas… ¡¡nos estorban!!

Hagamos una reflexión:

¿Como queremos que nos traten cuando seamos mayores?

Voto por una calidad de vida digna por nuestros mayores.

¡¡Que tiempos aquellos!!

Es increíble como marca la niñez, en ella es cuando se desarrolla la personalidad.

La sociedad tiene mucha culpa de que hoy haya personas que no se sientan seguras de si mismas y por lo tanto que no se quieran como deben.

Mi historia es como la de tantos otros, igual algunos de vosotros os sintáis identificados…

De los años 50 a los 60 pasamos muchas calamidades, pero éramos más felices de lo que veo ahora que es la juventud, a pesar de vivir en una dictadura…

Con 20 años todavía teníamos que soportar que nos mandaran callar, aquello me marco el resto de mi vida, me convertí en un joven introvertido y solitario, fue Mercedes quien me conquisto a mí.

Trabajaba de sol a sol en el campo, es lo malo de ser el mayor de 8 hermanos, no tuve opción de estudiar.

Mercedes me enseño a leer con veintitantos años y aprovechaba los ratos de descanso para leer todo lo que caía en mis manos.

Mi lugar favorito eran las cepas de las uvas, me tumbaba debajo de ellas y sentía como me protegían de las miradas, hasta que la voz de mi padre me hacia correr por los bancales.

Que tiempos aquellos…

Lo que menos me gustaba era la disciplina que se respiraba en casa, para hablar había que pedir permiso, y pobre de ti si lo hacías sin pedirlo, te reventaban la boca al menor descuido.

Primero era el padre, mientras los demás mirábamos como comía y rezábamos para que le sobrase algo, nuestras tripas se pegaban unas a otras.

Recuerdo como por una piel de naranja deje que me pisoteara un rebaño de cabras, iban flechadas a por la piel de la naranja, pero gane yo, que buena me supo.

Ahora se pela toda la fruta y se tira todo tipo de alimentos.

Mis nietos se ríen de mí y me dicen: ¡abuelo que ya no estamos en esos tiempos!

Lo peor de todo es envejecer sin ser capaz de crecer con los tiempos, son demasiados cambios y ya soy demasiado mayor para esto…

Pero no entiendo porque están llorando todos, si ya me despedí de ellos, les dije que esperaba que Mercedes viniese a buscarme y miradla esta preciosa con su gran sonrisa.

María

Habían sido unos días muy tristes, la lluvia, días nublados sin un rayito de sol del que alimentar esa energía tan necesaria para María,  la separación de Andrés…

Hoy por fin salio el sol para María, se asomo a la ventana y fue como si el sol la invitase a salir de casa para regalarle toda esa luz que ella necesitaba para seguir adelante con su vida, una vida vacía y sin sentido, la depresión se apoderaba de ella…

Una ducha rápida, ropa cómoda, un libro y agua, no necesitaba nada más, decidió ir dando un paseo, sin rumbo fijo, su primer paseo sola, sin Andrés… solo quería andar y con ayuda de ese día tan maravilloso pensar en lo que los días anteriores le había ocurrido y aclarar su vida un poco.

Llego a la playa, como guiada, apenas se dio cuenta del camino recorrido, estaba en su rincón favorito, eligió una piedra desde la cual se divisaba el horizonte, los barcos pesqueros, a su espalda una sierra llena de pinos llenaban el ambiente de un olor limpio, se mezclaba con la sal.

Paz… justo le que necesitaba, bebió un largo trago de agua y lleno los pulmones de aire soltándolo con mucha rabia, aquello le sentó de maravilla, sintió como parte de su dolor salía de golpe.

El sol  la acariciaba y el sonido de las olas al romper sobre las rocas le parecía música celestial, se dispuso a leer pero no conseguía concentrarse en la lectura, la separación de Andrés le había causado un vacío y un dolor irreparables.

Sus últimos días de agonía habían causado mucho dolor en María, impotente de no poder hacer nada por él salvo estar a su lado en sus últimos minutos de vida. Andrés le clavo la mirada como agradeciéndole que estuviese a su lado como en los mejores momentos de sus vidas.

María no podía controlar que se le escapase una lágrima mientras sujetaba su mano fuertemente y le susurraba al oído lo feliz que había sido a su lado y cuanto Amor le dejaba, se sentía muy afortunada por haberle tenido.

El último aliento de vida fue para María y esa imagen no desaparecía de su mente, se fue sin dolor y su semblante quedo como el de un Ángel tranquilo…

Acariciándose la barriga se agradeció a si misma que tuvo tiempo de decirle a Andrés que nunca moriría ya que dentro de ella estaba creciendo la semilla de su Amor.

Sin darse cuenta se oyó diciendo:

-Andrés mi Amor ayúdame a seguir adelante, se que estas ahí, te siento…

Unas risas de niños la sacaron de sus pensamientos, corrían por la orilla con los pies descalzos salpicándose de agua. Sonrió y sintió como un escalofrió recorría su cuerpo erizándose de pies a cabeza, una caricia pareció recorrer su cara, un beso frío… sintió que por primera vez en muchos días sonreía y se sentía feliz, sin duda era Andrés…



Relato con el que participo en el concurso y donde podeis votar los 5 relatos que mas os gusten.

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