Foto de Flickr
Después de pasar la hoja, volvió a atrás ya que no se había enterado de nada de lo leído, sus pensamientos no la dejaban concentrarse en el libro para poder desconectar de tantos y tantos problemas como se le venían encima…
Casi medio siglo de vida en la espalda y multitud de finas arrugas en su cara las cuales decían una a una cuanto había
sufrido.
¿Quién mide cuanto se debe sufrir?
Desde niña se había sentido algo especial, no sabe realmente en que sentido, pero lo cierto es que siempre estaba sola, mientras sus amigas jugaban ella observaba y escribía todos sus pensamientos.
Así que no es nada raro que cuando creció tuviese un “don” especial para plasmar en un papel cualquier tema, daba igual que fuesen textos de amor, de intriga y hasta incluso de terror, su mente era capaz de hacerla vivir cada frase escrita…
La vida no se había portado muy bien con ella, o por lo menos ese pensamiento era el que le venia una y otra vez a la cabeza cuando tenia algún bajón. Dos hombres hicieron mella en su vida y de ninguno saco lo que ella pensaba era compartir una vida, lo bueno y lo malo…pues no, en este caso lo bueno para todos, lo “malo” solo para ella, total según todo el mundo era fuerte para soportarlo y salir de todo ella sola…
Bueno una vida nueva, sola con sus hijos y haciendo realmente lo que toda la vida quiso hacer sin tener que dar explicaciones a nadie, solo a su conciencia y esta estaba muy tranquila, pero todavía se seguía preguntando ¿porque de tanto sufrimiento?, ¿cuando pararía?
Ahora su lucha estaba enfocada en sacar a sus hijos adelante, en trabajar y no había lugar para un hombre, no podía dejar recaer
sus responsabilidades sobre alguien que no tenía nada que ver con su vida, no les conocía de nada como para decidir lo que esta bien o mal…¿egoísta? Pues puede ser, pero la experiencia ya le había dicho que no podía imponerle “hijos” a nadie, a la larga siempre echan en cara que no son de su sangre…
Aprender de todo lo vivido y procurar que no se vuelva a repetir, pero… ¿Qué hacer con los hijos? A un hombre lo encuentras en la calle, lo conoces, te enamoras y decides compartir tu vida con el, si es buena pues ¡genial! Y si es mala con apartarte de el es suficiente, pero ¿es lo mismo con un hijo?
Durante nueve meses lo sientes crecer en tu vientre, le hablas, lo deseas, le ves crecer con toda la ilusión del mundo, tratas de inculcarle valores de respeto hacia los demás y hacia si mismo y con el tiempo te das cuenta que tu trabajo, tu ilusión, se ha ido al traste cuando ves las reacciones agresivas hacia los demás y vuelta a empezar… pero esta vez es muy diferente, no puedes dejarle… ¿o si?
Pensaba mucho, con su música daba grandes paseos para intentar poner en orden sus pensamientos, su vida, pero poco había que hacer aparte de buscar soluciones, unas soluciones un tanto drásticas pero en lo mas profundo de su corazón sabia que serian buenas para su hijo y para ella misma, el mayor riesgo era saber que su hijo la odiaría por internarlo en un centro, podía salir bien o mal, pero no tenia otra solución, o eso, o ver como su vida se desviaba hacia un mundo de delincuencia y Dios sabe que mas..
La decisión estaba tomada, ahora había que empezar a buscar centros, becas, ayudas y como no, ya empezaban las trabas, las puertas cerradas, papeles y más papeles, pero no podía parar, las expulsiones en el instituto cada vez eran mas frecuentes y mas
largas, las fechorías cada vez estaban mas a la orden del día y no había forma de retenerlo en casa, no quería hacer deporte y si alguna tarde hacia futbol, acababa expulsado por mal comportamiento y lo que mas le preocupaba era el daño que pudiera ocasionarle a su hija pequeña, ya que sus juegos eran brutales y sin ir mas lejos dos días antes, jugando le partió un diente a la hermana…
¡Por fin! Un rayito de luz, una llamada le decía que tenía una primera entrevista en un centro para estudiar la situación familiar y la posibilidad de dar una plaza al niño, ya esta todo en marcha, ahora a esperar…
Los cambios radicales en su vida surtían un buen efecto en todos, y en esta ocasión también fue un cambio de piso, solo por 3 meses, pero el cambio merecía la pena, su espalda dañada por la humedad poco a poco se iría recuperando.
No terminaba de entender el efecto que puede causar una casa en una persona, pero la realidad es que fue salir de esa casa y todo cambio, el sol brillaba mas, la paz por fin hizo acto de presencia en su nueva casa.
¡¡Y llegan las vacaciones!!
Playa, paseos, ferias medievales, ferias de los pueblos, luces de colores, olor a pólvora…tiempo de reflexión para disfrutar y preparase para la nueva etapa…
