
Todos alguna vez nos hemos parado a pensar que será de nosotros cuando lleguemos a esa edad en la que ahora están nuestros mayores.
Pero también deberíamos pararnos a pensar si hacemos por ellos lo que realmente se merecen…
Ellos se han preocupado de lavarnos, cuidarnos y alimentarnos y cada cual a su manera nos han dado el cariño necesario para crecer felices.
Eran tiempos duros para ellos y aun así han hecho lo posible por darnos todo lo necesario, ellos a su vez han cuidado de sus mayores, la mayoría han tenido en su casa a sus mayores.
¿Quien tiene hoy en su casa a sus mayores?
Los mandamos a residencias para ancianos donde la mayoría de ellos mueren sin el calor de los suyos y preguntándose que han hecho tan malo en la vida para pagar así una vejez que se supone debería haber sido feliz y rodeada de los suyos.
Nos da asco lavarlos, cuando ellos nos lavaban sin reparos, se sienten trastos ya que los apartamos en un sillón, los mandamos callar y hemos perdido todo el respeto hacia ellos que se merecen.
Se les cae la baba… a los niños también y se la limpiamos.
¿Por qué no mirarles como niños?
Gracias a ellos estamos aquí, debemos tratarles como se merecen y no como trastos viejos.
¿Por qué hay personas que los repudian?
Ser mayor es volver a la infancia, disfrutar de la familia, pasear, contar historias, en definitiva:
¡¡Vivir!!
Y el que pueda vivir depende de nosotros…
Los utilizamos en beneficio nuestro, mientras trabajamos ellos cuidan de nuestros hijos, se me cae el alma a los pies cuando veo en un parque a una abuela/o con uno o dos niños, apenas se pueden mantener en pie y deben correr detrás de unos niños cargados de una energía que les falta a ellos.
Y cuando ya no pueden mas… ¡¡nos estorban!!
Hagamos una reflexión:
¿Como queremos que nos traten cuando seamos mayores?
















