Una Mujer Más…

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Después de pasar la hoja, volvió a atrás  ya que no se había enterado de nada de lo leído, sus pensamientos no la dejaban concentrarse en el libro para poder desconectar de tantos y tantos problemas como se le venían encima…

Casi medio siglo de vida en la espalda y multitud de finas arrugas en su cara las cuales decían una a una cuanto había

sufrido.


¿Quién mide cuanto se debe sufrir?

Desde niña se había sentido algo especial, no sabe realmente en que sentido, pero lo cierto es que siempre estaba sola, mientras sus amigas jugaban ella observaba y escribía todos sus pensamientos.

Así que no es nada raro que cuando creció tuviese un “don” especial para plasmar en un papel cualquier tema, daba igual que fuesen textos de amor, de intriga y hasta incluso de terror, su mente era capaz de hacerla vivir cada frase escrita…

La vida no se había portado muy bien con ella, o por lo menos ese pensamiento era el que le venia una y otra vez a la cabeza cuando tenia algún bajón. Dos hombres hicieron mella en su vida y de ninguno saco lo que ella pensaba era compartir una vida, lo bueno y lo malo…pues no, en este caso lo bueno para todos, lo “malo” solo para ella, total según todo el mundo era fuerte para soportarlo y salir de todo ella sola…

Bueno una vida nueva, sola con sus hijos y haciendo realmente lo que toda la vida quiso hacer sin tener que dar explicaciones a nadie, solo a su conciencia y esta estaba muy tranquila, pero todavía se seguía preguntando ¿porque de tanto sufrimiento?, ¿cuando pararía?

Ahora su lucha estaba enfocada en sacar a sus hijos adelante, en trabajar y no había lugar para un hombre, no podía dejar recaer Jardin zen 015sus responsabilidades sobre alguien que no tenía nada que ver con su vida, no les conocía de nada como para decidir lo que esta bien o mal…¿egoísta? Pues puede ser, pero la experiencia ya le había dicho que no podía imponerle “hijos” a nadie, a la larga siempre echan en cara que no son de su sangre…

Aprender de todo lo vivido y procurar que no se vuelva a repetir, pero… ¿Qué hacer con los hijos? A un hombre lo encuentras en la calle, lo conoces, te enamoras y decides compartir tu vida con el, si es buena pues ¡genial! Y si es mala con apartarte de el es suficiente, pero ¿es lo mismo con un hijo?

Durante nueve meses lo sientes crecer en tu vientre, le hablas, lo deseas, le ves crecer con toda la ilusión del mundo, tratas de inculcarle valores de respeto hacia los demás y hacia si mismo y con el tiempo te das cuenta que tu trabajo, tu ilusión,  se ha ido al traste cuando ves las reacciones agresivas hacia los demás y vuelta a empezar… pero esta vez es muy diferente, no puedes dejarle… ¿o si?

Pensaba mucho, con su música daba grandes paseos para intentar poner en orden sus pensamientos, su vida, pero poco había que hacer aparte de buscar soluciones, unas soluciones un tanto drásticas pero en lo mas profundo de su corazón sabia que serian buenas para su hijo y para ella misma, el mayor riesgo era saber que su hijo la odiaría por internarlo en un centro, podía salir bien o mal, pero no tenia otra solución, o eso, o ver como su vida se desviaba hacia un mundo de delincuencia y Dios sabe que mas..

La decisión estaba tomada, ahora había que empezar a buscar centros, becas, ayudas y como no, ya empezaban las trabas, las puertas cerradas, papeles y más papeles, pero no podía parar, las expulsiones en el instituto cada vez eran mas frecuentes y mas Jardin zen 021largas, las fechorías cada vez estaban mas a la orden del día y no había forma de retenerlo en casa, no quería hacer deporte y si alguna tarde hacia futbol, acababa expulsado por mal comportamiento y lo que mas le preocupaba era el daño que pudiera ocasionarle a su hija pequeña, ya que sus juegos eran brutales y sin ir mas lejos dos días antes, jugando le partió un diente a la hermana…

¡Por fin! Un rayito de luz, una llamada le decía que tenía una primera entrevista en un centro para estudiar la situación familiar y la posibilidad de dar una plaza al niño, ya esta todo en marcha, ahora a esperar…

Los cambios radicales en su vida surtían un buen efecto en todos, y en esta ocasión también fue un cambio de piso, solo por 3 meses, pero el cambio merecía la pena, su espalda dañada por la humedad poco a poco se iría recuperando.

No terminaba de entender el efecto que puede causar una casa en una persona, pero la realidad es que fue salir de esa casa y todo cambio, el sol brillaba mas, la paz por fin hizo acto de presencia en su nueva casa.

¡¡Y llegan las vacaciones!!

Playa, paseos, ferias medievales, ferias de los pueblos, luces de colores, olor a pólvora…tiempo de reflexión para disfrutar y preparase para la nueva etapa…

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8 Comentarios
  1. Un relato conmovedor, relatado maravillosamente bien y con un final feliz y esperanzador. Qué mas se puede pedir?
    Me encantó!!

    Querida Mar, no sé porqué motivo no puedo ingresar tu página en mi blogroll. No sos la única, tengo el mismo problema con dos páginas más. Seguramente es otro problemita de Blogger, que últimamente sólo me trae dolores de cabeza. Mil disculpas.

    Muchas gracias por visitarme, sos encantadora!!

    BESOTES HERMOSA!

  2. Anuka dice:

    ¡Por fin puedo ver tus páginas completas!, cuánta gente se sentirá identificada con tu relato, muy bueno. Pero lo mejor, siempre, el afan de superación.

    Disfruta de estos días todo lo que puedas, recarga y arrasa a tu vuelta.

    Un besazo Mar.

  3. Mar dice:

    Stanley no te preocupes por no poder poner el enlace, no pasa nada yo sigo leyendote cuando puedo ;)

    Feliz semana guapo!!

    Besitosssssssssss

  4. Mar dice:

    Anuka que alegria verte :) Me alegro que ya lo veas entero, ¿Como llevas el calor? jajaja.

    Disfruta lo que puedas que ya llegara el otoño ;)

    Besitosssssssssssssss

  5. nieta dice:

    La última parte de este relato me recordó una “leyenda de los ancianos” del pueblo donde nací, que decía: “Todas las casas tienen un espíritu al que si no le caes bien, te harán la vida imposible hasta que abandones esa casa, si antes no te matan”. Era tal la creencia, que si un niño sano moría sin explicación (lo que hoy llamamos muerte súbita), la causa era que “al espíritu de la casa no le agradaban los niños”.. Hablamos de los años ’40, en un pueblo del sur de Europa de unos 10 mil habitantes..

    Besitos..

  6. Mar dice:

    Nieta dicen que cuando el rio suena agua lleva… las historias que cuentan nuestras abuelas a mi forma de verlo tienen mucho de verdad, lo que si tengo muy claro es que la energia de las personas que fallecen queda entre nosotros ;)

    Feliz semana guapa :)

    Besitossssssssss

  7. conchi dice:

    Yo conocí a una mujer como la de tu relato, y al principio, aunque los demás creían que era fuerte para salir de todo, a mí me daba la impresión de que ella no lo creía así, y por eso sufrió durante muchos años. Hasta que descubrió donde estaba realmente su fortaleza: en su gran corazón, en su tesón, en su optimismo, y de pronto vio el camino. Se armó de valor, empezó a caminar, y poco a poco fue haciendose más y más grande, creció por dentro y por fuera, su autoestima subió como la espuma, y su forma de hacer y vivir la fue empujando hacia lo que es hoy : una gran mujer que irradia alegría, seguridad en sí misma y en las potencialidades de los demás, que vive para ella y para los demás. Y estoy segura que la Vida ya se lo está agradeciendo.

    Un beso

  8. Mar dice:

    Conchi, ¿sabes? yo tambien conocí a una mujer asi, TÚ y estoy segura de que todavia te queda mucho por descubrir ;)

    Te quiero mucho, gracias por estar siempre ahí, aunque sea en la distancia tu y yo tenemos una conexión especial que nos une desde bien pequeñas.

    Besitosssssssssssss

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